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"Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores".
Charles Bukowski




Escrituras y cavilaciones

literatura, filosofía, psicología, blogs y lo que me interese. Blog de María Barrientos.

viernes, 30 de marzo de 2007

UN DIA

Algunas veces

se entinde el mal humor

como el resultado de un dia sin setido:

todo lo que hay que hacer para sobrevivir

lo explica .



El arbol

se fija como una cresta verde

a la ventana

mientras pienso.



Despues viene un pajaro y canta

tan obediente a su naturaleza.

Maria Barientos de su Libro Cross ( a la mandibula)

jueves, 29 de marzo de 2007

Por qué Arlt

Fuente imagen: www.Cervantes. es

Desde muy joven, 13 o 14 años leía los libros de Roberto Arlt, era mi ídolo, alguien que pensaba como yo: el amor no existía, los adultos vivían en un mundo mediocre y gris, la clase media estaba llena de resentimiento, los trabajos eran tediosos, las personas nos traicionarían gratis, sin causa, porque la esencia del hombre era vil.

Creo que no reparaba en ese momento que estaba ante uno de los mejores escritores argentinos, creador de un estilo personal, seguramente influenciado por el periodismo que era su medio de vida.

Las relaciones de amor entre las personas siempre eran perversas, recuerdo "El amor brujo", pero todas se repetían, predomina la injuria, el engaño y el desquite. Las mujeres querían dinero, los hombres, belleza y juventud.

La gran clase media argentina, venida de los inmigrantes, dejaba todos sus sueños en trabajo que odiaban, dormían con mujeres que no amaban.
Muchos de ellos soñaban con proyectos revolucionarios en su forma política o científica, se juntaban en grupos "Los siete locos", armaban cofradías, pero el hombre siempre
era traicionado por el hombre, lo más siniestro es que parecía que sus personajes traicionaban
no por odio o por convicción, sino llevados por cierta inercia, por cierta predestinación al mal.

En las aguafuertas porteñas nos retrató sin miramientos, dejando en carne viva nuestras miserias, engaños, parloteos, ignorancias y soberbias de hijos de inmigrantes. El clientelismo político, las actitudes acomodaticias contrarrestaban con los ideales de los hombres con ideales, que vivían en cuartos grises, eran engañados por sus mujeres, no cumplían con sus sueños.

Con el tiempo me hice más optimista, vi que el amor existía y que no todos traicionan, pero sigue pareciéndome uno de los mejores escritores argentinos. Dueño de un estilo realista, limpio, con giros teatrales, gran imaginación en los argumentos, crítica a la sociedad y demoledor de toda una generación donde reinaba ciertamente una gran hipocresía.
Los siete locos (fragmento)
" Sí, llegará un momento en que la humanidad escéptica, enloquecida por los placeres, blasfema de impotencia, se pondrá tan furiosa que será necesario matarla como a un perro rabioso...Será la poda del árbol humano... una vendimia que sólo ellos, los millonarios, con la ciencia a su servicio, podrán realizar. Los dioses, asqueados de la realidad, perdida toda ilusión en la ciencia como factor de felicidad, rodeados de esclavos tigres, provocarán cataclismos espantosos, distribuirán las pestes fulminantes... Durante algunos decenios el trabajo de los superhombres y de sus servidores se concretará a destruir al hombre de mil formas, hasta agotar el mundo casi... y sólo un resto, un pequeño resto, será aislado en algún islote, sobre el que se asentarán las bases de una nueva sociedad. "

El crimen en el barrio


El crimen en el barrio

ROBERTO ARLT

Esta Aguafuerte porteña fue publicada en el diario El Mundo del 25 de enero de 1929.


No me refiero al barrio céntrico, sino al barrio de la orilla; Mataderos, cercanías del arroyo Maldonado, sur de Floresta, radio de Cuenca, Villa Luro, Villa Crespo, etc., etc. Esos barrios, de casas amontonadas, de salas divididas en dos partes, donde en una trabaja el sastre y en la otra se apeñusca la familia, son mis tierras de predilección. Allí se desenvuelve la vida dramática, la existencia sórdida que, cuando yo tenía doce años, aprendí a admirar en las novelas de Carolina Invernizio, y ahora en las de Pío Baroja. Con la diferencia, claro está, que ahora todos esos barrios me son familiares. Los he recorrido en tantos sentidos y tantas veces, que puedo especificar cuál es la característica de una carnicería que está a dos cuadras antes de llegar a la plaza de Vélez Sársfield, por Avellaneda.
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Pobreza


Allí la gente vive pobremente. Con presupuestos que sufren un espantoso desequilibrio cuando faltan diez pesos del mensual. Una casa es morada de varias familias; la enemiga común, la dedicada al espionaje, la buscadora de perlas del caserón, es la encargada, y la gente vive odiándose por pequeños chismes que van y vienen, atisbando la vida del vecino, mordiéndose las uñas en un fermentar de odio que a veces estalla en el crimen sensacional.Entonces, todo el aburrimiento que se alberga en esas almas sin distracciones, estalla como una bomba fulgurante. Parece mentira, pero yo he oído, al entrar a la casa donde un hombre había liquidado a su mujer y dos hijos, estas palabras de varias mujeres:El crimen debió ocurrir el sábado pasado.Esto es formidable. Durante cinco días la gente de esa calle había estado aguardando el acontecimiento, olfateándolo en conversaciones cuchicheadas; esas conversaciones que al llegar interrumpen los maridos, pues prevén una pejiguera de órdago si se le consiente a su mujer que ande echando leña al fuego.
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Placer de los pobres


Cuando una mujer inicia el relato del chisme, el marido, lo primero que exclama es:¡Cállate la boca; déjate de macanear!La mujer calla, pero entonces, el hombre que está aburrido de ocho horas de fábrica, que no tiene ganas de ir hasta el almacén de la esquina, dice:¿Así que hay un lío?…No ha terminado de pronunciar estas palabras cuando el vecino de la otra pieza se acerca y comenta:¡Pero quién diría, amigo! ¿Se da cuenta? La del sastre habla con el carpintero de la esquina. En cuanto el gringo lo sepa, la mata.Es fija, la mata.Y todos, de pronto, se quedan estáticos, meditando, saboreando el contenido de la palabra matar, gozándolo profundamente, imaginándose la tragedia y estremeciéndose de un placer que no quieren confesar.Esa noche el sastre recibe el anónimo.
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Después del crimen


Después del crimen todos respiran aliviados. ¡Por fin se han confirmado las presunciones! Y la gente, que ha vaticinado el suceso, exclama, gloriosamente, tomando por testigos a los que les escucharan:¿No le había dicho yo? ¿No le había dicho? ¿Ha visto cómo no me equivoqué?La satisfacción de no haberse equivocado es tan intensa, que si aquí hubiera una cinta de la Legión de Honor, estos búhos la reclamarían en premio de sus servicios a la pesca del suceso.Y como el crimen ocurre, fatalmente, en las horas de la noche, o al amanecer, poco después que el hecho se produjo, el barrio aparece revuelto como un avispero, o un hormiguero después de una inundación.
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El plato


En cada puerta hay media docena de mujeres. Las vecinas, que, por dimes y diretes, no se saludaban, en esta oportunidad hacen las paces. Las que han hecho las paces se tratan con exquisita cordialidad. Se dicen:¡Pero quién lo iba a decir, señora! ¿Eh?¿Ha visto, señora? ¡Una mujer que parecía de su casa…!A mi no me parecía trigo muy limpio. ¡Qué quiere que le diga, señora! Yo le había visto unos saludos demasiado amables con el esposo de la partera…¡En fin..! Que descanse en paz, la pobrecita…El chafe, que está en la puerta de la casa del drama, no deja pasar sino a los inquilinos. Periodistas van y vienen; los fotógrafos le dicen cuchufletas a las mocitas que, frente a la casa, se cruzan de brazos, menean la cabeza y, cuando se ríen demasiado fuerte, reprimen la carcajada subsiguiente, porque la difunta está estirada allí adentro esperando al juez.
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Satisfacción


Ese día todo el mundo almuerza satisfecho, con apetito. Cierto es que la sopa está quemada y que la tortilla se pasó, y que las papas del puchero están crudonas; pero nadie repara en el pan habiendo tortas de acontecimiento. La gente no sabe por qué, pero almuerza, satisfecha, con una cosquilla de alegría hormigueando en el alma; y el almacenero que, por razones de caja, no ha podido dejar el mostrador, estira el pescuezo fuera de la trastienda, o mientras despacha medio kilo de azúcar, sin olvidarse de robar cien gramos, pregunta:¿Así que le dio veintisiete puñaladas…?Justitas.¿Cómo ocurren las cosas, doña! ¿Eh?Y, así es la vida.Pero todos están, en el fondo, satisfechos de que así sea la vida; esa vida que, para ellos, sólo es llevadera por los crímenes que la enrojecen.

lunes, 26 de marzo de 2007

La condesa sangrienta


El caso de la condesa sangrienta ha seducido a muchos escritores. No es para menos, su nombre ya indica que era bastante cruel, era también libertina, pero eso mereceria un capitulo aparte.
Su nombre era Erzsébet Báthory, nació en 1560 en Hungría. Casada a los 15, ya su caracter se hizo notar por lo iracundo y melancólico, su marido prefirió dedicarse a la guerra, era menos peligroso que estar en palacio, viendo los extrañas costumbres de la condesa. Al principio fue controlada por su suegra, pero una vez muerta, quedó en completa libertad de hacer lo que quisiese.


La divertía tener prácticas crueles, una de las cuales era bañarse con la sangre de doncellas, con lo cual, según su idea esto la alejaría de la vejez y de la muerte. No es extraño que esta mujer haya fascinado a la poeta argentina Alejandra Pizarnik, por su carga oscura y melancólica a la vez, con esa necesidad del espejo constante, con ese terror de ser devorada por el tiempo, que ninguna sangre joven podria jamas detener.


Tal vez detrás de la crueldad Alejandra haya avizorado la tristeza, detrás de las prácticas sangrientas un profundo tedio que no podia ser aliviado salvo con escenas dantescas en donde la condesa recobraba un poder fantasmal. Alejandra Pizarnik es considerada una de las poetas más talentosas de Argentina, al inaugurar un estilo particular, donde se suma lo minimalista, lo surrealista y una gran carga emocional que la hace única. Atormentada ella misma por una existencia que sobrellevaba con mucho sufrimiento, en donde se conjugaban grandes contradicciones que enriquecieron su obra, pero que la dejaban en carne viva para la vida.


Opuesta a la condesa, no la preocupaba el morir sino el vivir. Ella misma se despojó de la carga de su existencia suicidándose. Su ultimo poema dice "En el centro puntual de la maraña, Dios, la araña". Lo común con la condesa habrá sido la melancolía que ella no pudo exorcisar con la poesía. Queda su obra para redimirla de sus malos ratos.



La Virgen de Hierro

...parmi les rires rougesdes lévres luiantes et les gestesmonstrueux des femmes mécaniques.R. Daumal


Había en Nüremberg un famoso autómata llamado la "Virgen de Hierro". La condesa Báthory adquirió una réplica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran. La condesa, sentada en su trono, contempla. Para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediantamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en perfecto abrazo sobre lo que esté cerca de ella --en este caso una muchacha. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar el cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos. Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.

(Alejandra Pizarnik, de La condesa sangrienta, 1971)

sábado, 24 de marzo de 2007

Historias crueles sobre el ángel de la muerte o Capitán Astiz


Fuente: diariolarepública.com.ar
El grupo de la Iglesia Santa Cruz.

Por su aspecto el Capitán Astiz recibió el nombre falso de Gustavo niño: los ojos azules, el pelo rubio y la expresión triste debido a la supuesta desaparición de un hermano, le valieron el cariño y confianza del grupo de Madres de desaparecidos que se reunía en la Iglesia, tratando de encontrar a sus hijos.

Para todos comenzó a ser "el rubito", en realidad su misión fue la de infiltrarse en la organización, compartió todo con ellos: juegos con los boys scouts, las largas reuniones, la desesperación, hasta firmó la solicitada que exigía a la Junta una respuesta sobre los desaparecidos.

Entre otras cosas el General Videla respondió que los desaparecidos, eran eso una "entelequia",
"no están, no existen, son desaparecidos".

Debido al alto grado de exposición de Astiz los militares deciden hacer desaparecer al grupo de la Parroquia. A la manera de Judas, el angel de la muerte le fue dando un abrazo a cada persona del grupo en el atrio de la iglesia, de forma de "marcar" a cada uno de los que debían llevarse.
La forma brutal en que se los llevaron fue vista por los vecinos.

En total desaparecieron 12 personas que fueron torturadas, asesinadas y arrojadas al mar en uno de los vuelos de la muerte.

Hasta en sus peores momentos de dolor, la Hermana Alice que estaba en "Capucha"- preguntaba por la suerte de sus compañeros y en el colmo de la ironía- en forma particular por el «muchachito rubio», que no era otro que el Teniente de Fragata Astiz... (Testimonio de Lisandro Raúl Cubas, Legajo N° 6974, Informe Nunca Más, CONADEP, 1985)


Yo digo que a mí la Armada me enseñó a destruir. No me enseñaron a construir, me enseñaron a destruir. Sé poner minas y bombas, sé infiltrarme, sé desarmar una organización, sé matar. Todo eso lo sé hacer bien. Yo digo siempre : soy bruto, pero tuve un solo acto de lucidez en mi vida, que fue meterme en la Armada.
De "El asesino está entre nosotros". Gabriela Cerrutti.

Invitados

Datos personales

María Barrientos nació en Buenos Aires en 1959. Publicó "Habitaciones para la vigilia" (Filofalsía, 1990), este libro obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores). En 1995 publicó "Cross" que fue finalista en el Primer concurso hispanoamericano organizado por Diario de Poesía. Su adicción es estudiar, por lo cual es profesora de letras y bibliotecóloga. Formó parte del consejo de redacción de las revistas "Tamaño Oficio" y "Fin de Siglo". Ex columnista de Radio Cultura,
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